viernes, 8 de noviembre de 2013

¿A tí también te pasa?


A veces las madres tenemos que contener las lágrimas de impotencia: esas que surgen cuando miras a tu alrededor y no puedes mas que pensar que vives en medio del caos, cuando la pila de la ropa limpia pero arrugada, muy arrugada, empieza a superar los límites tolerables, cuando aunque te levantes cada día diez minutos antes no consigues llegar a tiempo a ninguna parte, cuando te das cuenta de que tu fantástica chaqueta tiene una mancha de papilla, cuando lloran todos tus hijos a la vez y no sabes por qué, cuando no lloran y simplemente no hablan y tampoco sabes por qué, cuando te das cuenta que después de diez o doce años tienes que preguntar cada noche si se han cepillado los dientes, cuando pierdes un zapato del niño y no sabes donde, cuando se hacen las mil de la noche y todavía no has descubierto si hay un sofá en tu casa y si lo has visto solo ha sido para quitar toooodas las cosas que se acumulan en él.

A veces, las madres tenemos la virtud de saber frenar la lágrima en el último momento y volver a mirar alrededor para darnos cuenta de que el caos no es mas que una casa llena de vida, la ropa huele a limpio y alguna incluso no está tan arrugada como parecía, has llegado tarde a varios sitios pero has llegado a todos los sitios importantes, los lloros de tus hijos han cesado más pronto de lo que podías imaginar y la mancha de papilla de tu chaqueta pues es eso ... una mancha y no más.

A veces, incluso llegas a desandar tus pasos por media ciudad  y descubres junta a un muro que un alma caritativa ha dejado bien visible una botita de niño que ¡oh maravilla! es la bota de tu hijo (si, esa nueva nuevita que habías perdido)

A veces, muchas veces, las madres desplegamos nuestros superpoderes y cambiamos lágrimas por sonrisas, perfección por la vida misma  y nos vamos a dormir  y nos despertamos agotadas pero felices

Buen fin de semana!!

20 comentarios:

  1. En definitiva eso es ser madre. Y luego la botita perdida se convierte en el primer desengaño amoroso de tu hijo adolescente, el primer tropezon en los estudios, el amigo/a de la infancia que ya no lo es... siempre aguantando la lágrima y superando obstáculos. Buen fin de .

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    1. Ay Manuela, me voy a quedar de momento con la botita perdida que no quiero pensar todavía en los desengaños amorosos...
      Un beso :)

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  2. Sí, Luna, nos pasa, pero se intenta verle el lado bueno, no? Unos días con más éxito que otros. Magic

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    1. Si, así vamos en una montaña rusa. Pero por suerte, más días arriba que abajo.
      Abrazos!

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  3. Una gran verdad!!!
    Me encanta leerte.
    Besos y buen fin de semana
    Mercedes

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    1. Gracias Mercedes. A mi me encanta tenerte por aquí :-)*

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  4. Lo que mas me gusta es que siempre dejas un rayo de esperanza, esa botita que ademas es la tuya.
    Te voy a contar un secreto, muchos días añoro esos días tuyos. Un abrazo

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    1. Ay la botita. Qué ilusión recuperarla!
      Bueno, tu eres la experta en rayos de esperanza Ester y estoy segura que con tus nietos no tienes mucho tiempo para la añoranza..
      Otro abrazo para tí

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  5. Pues hoy que me pillas con la lágrima floja me has hecho llorar una vez más. Eres increíble escribiendo Ana.
    MUAKKK

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    1. Gracias Helena, pero no me llores please!
      Beso fuerte!

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  6. Les pasa a las madres y a las abuelas también.

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    1. Si Tracy y tambié me han apuntado en tuiter que a los padres también.
      Tendré que hacer otro post ;)

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  7. Pero que preciosidad de texto… nudito en la garganta…y conseguí frenar la lágrima…
    Un beso grande, campeona
    Vir

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    1. Muchas gracias Vir y un beso también para tí

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  8. Mis hijos ya no lloran, porque son jóvenes y adolescentes, pero también crean otros problemas y dan otras satisfacciones. Las vida no es f´ñacil, pero es bonito ver las casas llenas de vida, con mochilas por el suelo y deberes y libros sobre la mesa del comedor. Y sí, ese sofa que se esconde bajo chaquetas, ordenadores y gatos dormilones. Así es la vida y es bella.

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    1. Iremos viviendo cada momento entre sonrisas y alguna lágrima...
      Un abrazo AMparo!

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