martes, 8 de octubre de 2013

la duda


Estaba dudando, como siempre que tenía que elegir entre dos posibilidades, como siempre que el asunto era aparentemente banal.

Miraba la porción de pastel de chocolate con los ojos ávidos y lo colocaba mentalmente a un  lado de la balanza de sus emociones.
Una vez colocado, pensaba en la cantidad de calorías que iba a consumir e inmediatamente las hacía subir de un salto al otro plato de su imaginaria balanza.
El sabor intenso y delicioso, los granos que podían salirle, el momento de placer, el dolor de estómago, unos y otros saltaban dando brincos a su platillo correspondiente.

Y, mientras divagaba su mente en la compleja decisión, una mano rozó ligeramente su brazo invitándole a hacerse a un lado.
"Disculpa" escuchó, voy a coger el último trozo de pastel.

Mientras unos dudan otros, actúan :)

¡Feliz semana!


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sábado, 5 de octubre de 2013

Huele a pan recién hecho


Se ha retirado. Ha dejado de correr cada mañana por las carreteras con su furgoneta llena de barras, panes y tortas, de tomarse el café fuerte en el primer bar en el que descargaba el saco.

Ha dejado de escuchar todos los programas nocturnos en la radio, de dormir a ratos, de saber a qué hora apagan la luz los vecinos de la casa de enfrente, de salir a saludar a los gatos callejeros mientras la masa fermenta. 

Se ha ido a casa después de regalarle a su hijo su mejor legado: el secreto del trabajo sencillo y sosegado, la dureza de las manos tocando la masa por primera vez para hacerla suya y la delicadeza de los dedos acariciándola mientras se airea, hasta convertirla en algo tan suave como la piel de un bebé.
El romance continuo con el fuego, avivándolo cuando es necesario y manteniendo  el rescoldo cuando no queda nada.

Y, aunque ya no está en activo, no puede evitar volver cada noche, entrar despacio en el obrador y respirar profundo para sentir ese olor tan especial que le remueve las entrañas.
Mientras su hijo trabaja, se sienta en el banco de madera y acaricia la pala, separa un poco de la masa indultándola de la máquina y la moldea despacio, acunándola.

El sueño la llama pero ella le roba minutos esperando ese momento único que llega con el alba.

Huele a pan recién hecho, a tradición y futuro. Huele a nostalgia.




viernes, 4 de octubre de 2013

Unas letras gigantes

Hoy, cambio de tercio porque me apetece ir enseñando alguno de los proyectos craft  que he hecho este verano  y, para  no dejar de lado el tema de las letras ... una aplicación diferente.

Esther se casaba en agosto y, desde el momento en que me anunció su boda me puse a su disposición para lo que fuera menester (que fueron varias cosas, ya iréis viendo).

A la novia le hacía mucha ilusión tener su inicial y la de Josemi -el novio- a tamaño grande (pero grande grande) en el jardín donde se celebraba su boda.
Y, como es difícil negarse a un deseo bodil, me arriesgué con el tema contando con la inestimable (no sabéis cuánto) ayuda de mi mami, siempre dispuesta a complacer mis caprichos :)





Resultado: letras de pasta de papel de 75 cm. de alto que acabaron luciendo de día ... y de noche





Además de que el resultado nos gustó mucho el trabajo me sirvió para compartir unos buenos ratos madre e hija, así que ... una gozada en todos los sentidos.


¿Os gustan las letras? ¿Os animais a fabricar alguna aunque sea más pequeña ;) ?


miércoles, 2 de octubre de 2013

Un momento precioso


No te conozco pero eso es lo menos importante.

Me has regalado un momento precioso, de esos que hacen que respires hondo y que digas que si, que la vida es chula.
He visto como acariciabas tu enorme barriga, como transmitías todo el amor del mundo a alguien a quien todavía no has conocido y por el que ya sabes que darías la vida.
He atisbado un pequeño gesto justo en el momento en que la tripa se movía y he percibido el brillo en tus ojos y en tu sonrisa.

Hoy, como siempre que veo a alguien como tú, he sabido cual es la definición de sana envidia.

Envidia, el momento en que una madre es portadora de otra vida.


¡Ojalá os encontréis hoy una madre así en vuestro camino! Miradla, os alegrará el día! 



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lunes, 30 de septiembre de 2013

Tu si que vales


Dice que no escribe porque tiene faltas de ortografía
Dice que no hace bien las cosas
Dice que admira a los que saben

Educa a sus hijos con disciplina y cariño.  Marca límites y los cumple.
Con cuatro flores hace una obra de arte, con un pollo un manjar para deleitar a propios y extraños
Apunta en su cuaderno todo lo que hay que apuntar y no deja nada pendiente.
Lidera aunque nadie le haya enseñado a hacerlo.

Transmite alegría, se ríe de los problemas cotidianos y, cuando esos problemas no le dejan ser como es, hace un discreto mutis por el  foro para no enturbiar la vida de los demás.

Dice que no sabe  pero es de esas personas que tienen muchas cosas que enseñarte.

Buscaba un regalo para hacerle y he pensado en un saco de confianza para que se de cuenta de que la ortografía no es demasiado importante, que lo que de verdad importa es el mensaje.


Seguro que conocéis a alguien con un perfil similar así que esta semana ¡vamos a darles un empujoncito para que sepan lo que valen!


viernes, 27 de septiembre de 2013

Y a ti, ¿quién te cura?




Llora. Desconsolado.

Su piel suave y delicada tiene una nueva marca de esta guerra que es la vida.
Ha caído y en su voz rota se suman el susto, el dolor y el miedo.

Una mano poderosa lo levanta con cariño y, mientras sigue el llanto, comienzan las caricias y se escucha una voz dulce que repite "cura sana, culito de rana, si no te curas hoy te curarás mañana"

Sonríe. Feliz.


Tener la magia de poder curar es uno de los mayores regalos de ser madre (o padre ... o abuelo)

¡Feliz viernes magos y magas!

jueves, 26 de septiembre de 2013

Me chifla


Me chifla escribir, creo que es lo que mas me gusta en el mundo.

No os equivoquéis: me gusta casi todo lo que hago.

Me encanta achuchar a mis hijos e incluso darme cuenta de que se están haciendo mayores cuando me dicen ¡ay mamá, no seas pesada! , me gusta ir a trabajar cada mañana aunque sea consciente de que ese no sea (quizás) el trabajo de mi vida.
Me gusta -me encanta- hablar con unos y otros y escuchar lo  tienen que contarme, saludar a los mayores y escuchar las conversaciones de los niños. Bucear en mil blogs y sorprenderme con las cosas buenas que muchos están dispuestos a enseñarme.

Me emociona leer los mensajes de mis amigas cuando comparten sus alegrías y me reconforta tener la sensación de que les sirven de algo mis palabras o mis silencios cuando no están pasando por un buen momento.
Disfruto moviéndome en la cocina y preparando mis recetillas aunque a veces los resultados no sean para presumir de dotes culinarias y soy feliz hasta en ese momento inevitable en el que hablo sola diciendo que quien me ha mandado a mi sacar ciento cincuenta cacharros y llenarlo todo de harina y montar un fregote de aúpa para hacer un bizcocho que digamos no es "el más bueno del mundo"  (algunas veces me salen ricos ;)

También me gusta mucho (pero mucho mucho) sentarme ante el loco desorden de mi mesa llena de papeles y troqueles, de pegamentos, cintas y puntillas y crear páginas para el recuerdo, combinar colores y texturas y ver que de mis manos salen pequeñas cosas que son bonitas y que en la mayoría de los casos acabarán siendo regalos.

Me gusta disfrutar de los detalles que pueden parecer insignificantes, del ruido, de la calle, de las reuniones familiares, de mi  colección particular de hombres (uno grande y tres pequeños),  de la casa llena de juguetes por el suelo y de la misma casa ordenada y en silencio.

Y, os cuento todo esto, porque después de tanto tiempo sin escribir en este blog, con mil dudas sobre si debía seguir haciéndolo, con la vanidad adormecida y el alma llena de telarañas, acabo de darme cuenta de que si, me chifla, me apasiona, me emociona y me hace feliz escuchar el repiqueteo de mis dedos sobre el teclado y dejar que bailen las palabras y se hagan música al menos para mis oídos.

Así que, atrás dejo mi pena de que algún día debería hacer algo productivo (productivo en el sentido más feo y material de la palabra, vamos que sirva para ganar dinerillo) y vuelvo a recuperar la alegría de escribir porque sí,  porque me regala momentos de felicidad que valen todo el oro del mundo.

Si todavía estas ahí y tienes ganas de leer mis historias de la vida misma, si  me dejas compartir contigo mis locos pensamientos ... ¡Bienvenido, bienvenida !